miércoles, 26 de octubre de 2016

LA FABRICA DE VAGONES Y SU INFLUENCIA EN BEASAIN Y ORDIZIA (1901-1925)


El pasado 25 de octubre se presentó en la torre de Igartza (Beasain), el Nº 24 de la colección Beasaingo Paperak. En esta ocasión, y como bien señala el título del nuevo volumen, “La fábrica de vagones y su influencia en Beasain y Ordizia (1901-1925)” el trabajo, obra de los historiadores Juanjo Olaizola Elordi y Martín García Garmendia, estudia la historia de la fábrica de vagones que estableció en 1905 la Sociedad Española de Construcciones Metálicas en Beasain y las repercusiones que esta importante industria tuvo sobre las poblaciones del entorno más inmediato, sobre todo Beasain y Ordizia, pero también, en otras como la vecina Lazkao.
Obras de construcción de la fábrica de vagones de Beasain. Fotografía de Pablo Weeber. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Como señalaron los autores durante la presentación del nuevo libro, en realidad la preparación de esta obra se inició hace más de 110 años cuando el moravo Pablo Weeber fue contratado por la Sociedad Española de Construcciones Metálicas como ingeniero de la nueva factoría. Aficionado a la fotografía, Weeber plasmó con su cámara las obras de construcción de la nueva fábrica de vagones, sus primeros coches y vagones, pero también, las calles y paisajes de las poblaciones del entorno. Hace unos años, el Museo Vasco del Ferrocarril tuvo ocasión de adquirir cuatro grandes álbumes así como un pequeño diario personal que contiene valiosísimas informaciones sobre los primeros años de vida de la fábrica de vagones de Beasain, antecesora de la actual CAF.
Vista de la fábrica de vagones de Beasain, todavía en obras. Fotografía de Pablo Weeber. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

El impresionante legado gráfico de Pablo Weeber se ha convertido, un siglo más tarde, en la base de este nuevo volumen de Beasaingo Paperak. De este modo, las 551 páginas de la obra, con texto bilingüe (euskera y castellano) están iluminadas con 142 fotografías históricas, la mayoría obra del ingeniero moravo, completadas con otras procedentes del archivo de CAF y de Martín García Garmendia, entre otros.
Interior del taller de montaje de la fábrica de vagones de Beasain. Fotografía de Pablo Weeber. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

En la primera parte de la obra, se analizan con detalle los orígenes de la Fábrica de Vagones de Beasain, que se remontan al año 1860, fecha en la que se estableció en Beasain la Fábrica de Hierros de San Martín. Desde su fundación, junto a las vías del ferrocarril del Norte, esta empresa mostró interés por el sector ferroviario aunque diversas vicisitudes como la segunda guerra carlista y diversos cambios en su propiedad, impidieron que pudiera alcanzarse este objetivo aunque hay constancia de que ya en 1892, con la razón social de la Maquinista Guipuzcoana, fabricó ruedas y otros componentes para diversas empresas ferroviarias del entorno como la Compañía del Tranvía de San Sebastián. No sería hasta 1901 cuando, finalmente, logró un contrato para la fabricación de 50 vagones para transporte de mineral para el ferrocarril de Bilbao a Portugalete. Este primer pedido fue seguido de otros con destino al ferrocarril minero de Castro-Alen y para las minas de La Reunión (Sevilla).
Vagón construido en 1906 para el ferrocarril de Lorca a Baza. Fotografía de Pablo Weeber. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

A partir de 1901, las antiguas instalaciones industriales de Beasain experimentaron un cambio radical al integrarse en la Sociedad Española de Construcciones Metálicas. La nueva empresa decidió especializar la factoría en la fabricación de vagones y, para ello, hizo tabla rasa con lo existente, derribando todas las instalaciones para levantar una nueva fábrica diseñada por el ingeniero alemán Franz Melaun con una capacidad para la construcción integral de hasta 3.000 vagones anuales. Los nuevos pabellones fueron proyectados por el arquitecto bilbaíno Luis Landecho y, una vez concluidas las obras, se inició la producción con la construcción de quince vagones tolva para la Sociedad de Gasificación Industrial.
Vagón tolva para la Sociedad de Gasficación Industrial. Fotografía de Pablo Weeber. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

El nuevo volumen de Beasaingo Paperak recorre toda la trayectoria industrial de la fábrica de vagones de Beasain, incluidas las repercusiones de la Primera Guerra Mundial que, a la postre, dieron paso a la constitución de la Compañía Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) en 1917, primero como arrendatario y, a partir de 1925, como propietario de las instalaciones fabriles.
Furgón suministrado a la Compañía del ferrocarril de Madrid a Cáceres y Portugal. Fotografía de Pablo Weeber. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

La segunda parte del libro estudia la repercusión que la implantación de una industria como la fábrica de vagones tuvo en su entorno más inmediato. En una pequeña villa como Beasain, la puesta en marcha de una factoría que contaba con más de 2.000 trabajadores, indudablemente alteró su vida económica y social. La vivienda, el comercio, las infraestructuras, la educación, entre otros, son aspectos que se analizan en la obra permitiendo al lector constatar el impacto que, hace un siglo, tuvo esta empresa en el valle.
En 1907, la plantilla de la fábrica de vagones celebró la construcción del nº 1.000 de su producción. Fotografía de Pablo Weeber. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

 
Vista de la fábrica de vagones ya en producción. Fotografía de Pablo Weeber. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

No hay comentarios:

Publicar un comentario